
¿Cómo será vivir sin vecinos? Sin gente extraña que de cierta manera interfiera en nuestra intimidad hogareña.
Siempre viví en departamento. Pasé por todo tipo de vecinos molestos.
Empezando por la típica familia de gritones, de los que te enterás hasta cuando se quedaron sin papel higiénico, al oir al pequeño retoño lanzar al aire un "mamá, no hay papel, vení a limpiarme el culo" (sí, literal, me quedó grabado).
Jamás olvidaré al fan número uno de Leo Matioli. A ése se le daba por organizar fiestas hasta el amanecer, en su habitáculo, que daba al pulmón del edificio, un show el cumbiamba.
Me encontré a mi misma a las 6 am, mirando por la ventana hacia su casa, sosteniendo una botella vacía de cerveza y tratando de encontrar el mejor ángulo para llenarle de vidrios la casa. Recapacité, todavía no entiendo bien porqué, hubiese sido una linda historia para contarle a mis hijos: "si a mamita de joven la molestaban por la madrugada, arrojaba vidrios, o elementos cortantes, como para entenderse bien rapidito con la gente".
Soporté cumpleaños tras cumpleaños festejados los días de semana, en verano, con las ventanas abiertas que daban a mi patio interno, que actuaba de embudo. !Que los cumplas muy pero muy feliz en tu bello día, hijo de un camión lleno de putas infestas!
Pero la vida es tan retorcida cuando quiere, que encontró la forma de hacerme extrañar a toda esta camada de mierdas. Me puso al lado a un loco. Y no hablo de un "loquito divertido", no, no, hablo de un maldito demente que se escapa del mismísimo borda para venir a golpear por las noches las paredes que lindan con mi depto. Así de cerca lo tengo, compartimos la pared del lavadero y las ganas de ser inmunes a la justicia para asesinarnos mutuamente.
Lindo es que te toque el timbre a las 2 am un martes, y escuchar del otro lado de la puerta (con voz de Gollum venido a menos): "Hay gente en tu caaasa, entran cuando vos no estaaaas, tené cuidaaado, temo por tu seguridad y la miiiia". Quizá en su floja mente él realmente escuche que alguien entra a casa cuando no estoy, y mueve todos mis muebles con las luces apagadas, pero de ahí a pensar que quieran entrar a robarle a él desde mi casa, eso ya es un delirio mayor. O sea, el tipo no tiene ni picaporte en la puerta, lo vendió para comprarse rivotril y administrárselo en forma anal mientras manosea un hámster, me la juego.
Luego de mandarlo al carajo repetidas veces, el otro día me confesó en el pasillo que ahora teme que entren a su casa pasando por mi toldo. Me pidió por favor que lo deje cerrado, casi al borde de un ataque de paranoia. Claramente volví a mandarlo al recontra carajo, pero esta vez, gritándole a viva voz y largando espuma de rabia por la boca, mientras fantaseaba con partirle la cien con una pico de loro, o clavarle un destornillador en la yugular y bailar alrededor del charco de sangre, en su defecto.
¿Eh? ¿Contagioso?
Lindo es que te toque el timbre a las 2 am un martes, y escuchar del otro lado de la puerta (con voz de Gollum venido a menos): "Hay gente en tu caaasa, entran cuando vos no estaaaas, tené cuidaaado, temo por tu seguridad y la miiiia". Quizá en su floja mente él realmente escuche que alguien entra a casa cuando no estoy, y mueve todos mis muebles con las luces apagadas, pero de ahí a pensar que quieran entrar a robarle a él desde mi casa, eso ya es un delirio mayor. O sea, el tipo no tiene ni picaporte en la puerta, lo vendió para comprarse rivotril y administrárselo en forma anal mientras manosea un hámster, me la juego.
Luego de mandarlo al carajo repetidas veces, el otro día me confesó en el pasillo que ahora teme que entren a su casa pasando por mi toldo. Me pidió por favor que lo deje cerrado, casi al borde de un ataque de paranoia. Claramente volví a mandarlo al recontra carajo, pero esta vez, gritándole a viva voz y largando espuma de rabia por la boca, mientras fantaseaba con partirle la cien con una pico de loro, o clavarle un destornillador en la yugular y bailar alrededor del charco de sangre, en su defecto.
¿Eh? ¿Contagioso?






