viernes 20 de noviembre de 2009

CARA DE VECINDAD


¿Cómo será vivir sin vecinos? Sin gente extraña que de cierta manera interfiera en nuestra intimidad hogareña.

Siempre viví en departamento. Pasé por todo tipo de vecinos molestos.

Empezando por la típica familia de gritones, de los que te enterás hasta cuando se quedaron sin papel higiénico, al oir al pequeño retoño lanzar al aire un "mamá, no hay papel, vení a limpiarme el culo" (sí, literal, me quedó grabado).

Jamás olvidaré al fan número uno de Leo Matioli. A ése se le daba por organizar fiestas hasta el amanecer, en su habitáculo, que daba al pulmón del edificio, un show el cumbiamba.
Me encontré a mi misma a las 6 am, mirando por la ventana hacia su casa, sosteniendo una botella vacía de cerveza y tratando de encontrar el mejor ángulo para llenarle de vidrios la casa. Recapacité, todavía no entiendo bien porqué, hubiese sido una linda historia para contarle a mis hijos: "si a mamita de joven la molestaban por la madrugada, arrojaba vidrios, o elementos cortantes, como para entenderse bien rapidito con la gente".

Soporté cumpleaños tras cumpleaños festejados los días de semana, en verano, con las ventanas abiertas que daban a mi patio interno, que actuaba de embudo. !Que los cumplas muy pero muy feliz en tu bello día, hijo de un camión lleno de putas infestas!

Pero la vida es tan retorcida cuando quiere, que encontró la forma de hacerme extrañar a toda esta camada de mierdas. Me puso al lado a un loco. Y no hablo de un "loquito divertido", no, no, hablo de un maldito demente que se escapa del mismísimo borda para venir a golpear por las noches las paredes que lindan con mi depto. Así de cerca lo tengo, compartimos la pared del lavadero y las ganas de ser inmunes a la justicia para asesinarnos mutuamente.
Lindo es que te toque el timbre a las 2 am un martes, y escuchar del otro lado de la puerta (con voz de Gollum venido a menos): "Hay gente en tu caaasa, entran cuando vos no estaaaas, tené cuidaaado, temo por tu seguridad y la miiiia". Quizá en su floja mente él realmente escuche que alguien entra a casa cuando no estoy, y mueve todos mis muebles con las luces apagadas, pero de ahí a pensar que quieran entrar a robarle a él desde mi casa, eso ya es un delirio mayor. O sea, el tipo no tiene ni picaporte en la puerta, lo vendió para comprarse rivotril y administrárselo en forma anal mientras manosea un hámster, me la juego.
Luego de mandarlo al carajo repetidas veces, el otro día me confesó en el pasillo que ahora teme que entren a su casa pasando por mi toldo. Me pidió por favor que lo deje cerrado, casi al borde de un ataque de paranoia. Claramente volví a mandarlo al recontra carajo, pero esta vez, gritándole a viva voz y largando espuma de rabia por la boca, mientras fantaseaba con partirle la cien con una pico de loro, o clavarle un destornillador en la yugular y bailar alrededor del charco de sangre, en su defecto.
¿Eh? ¿Contagioso?

lunes 2 de noviembre de 2009

CARA DE JUEZ


Soy prejuiciosa al gomán.

Lo primero que determina si una persona me cae bien o mal es la manera en la que habla.
Los del tipo "Shan Ishidro, tipo ná" me caen para el orto de movida.
Los que te mandan un "¿Qué hacés, negrita?" sin siquiera saber tu apellido, me generan muchísima desconfianza y enseguida los corro a un costado.

Pasando a lo gestual, a la que te mira descaradamente de arriba abajo como escaneándote, directamente le metería una patada en la boca.

Es de caca, sí, pero hay caras que me dan bronca. Hagas lo que hagas me vas a caer mal simplemente porque hay algo en tu cara que me da bronquita. Esto viene de familia (mi hermana mayor, a los cinco años le metió una piña a una compañerita de jardín porque tenía bigotitos).

Muy pocas veces le erro en mi primer juicio, pero reconozco que una o dos veces detesté a alguien de entrada, para que con el paso del tiempo me resulten adorables esas mismas cualidades.

Lo más triste es que cuando se trata de mi, me resultaría descabellado que alguien diga "no se, no me cierra esa piba" o "esa cara de pelotuda que porta me da bronca".
¿Cuán alto tengo el ego? Muy.

martes 6 de octubre de 2009

CARA DE VALIJA


Me copa planificar mis vacaciones. Ya sea un finde largo o las dos semanas de verano, que dicho sea de paso, dos míseras semanas al año es un chiste, sólo nos hace caer en la cuenta que somos esclavos modernos.


Cuando tengo el destino elegido, inmediatamente me empiezo a imaginar rascándome los glúteos en ese lugar. Porque a mi me gusta la vacación bien de lobo marino. No me va esa de levantarme todos los días a las 7 am para que me busque el tour y me tenga paseando todo el día con gente con la cual me chupa un huevo comentar los paisajes. Ok, te recorro algunos lugares, pero con mis tiempos y con la menor cantidad de gente posible. Para amontonamiento ya me basta con vivir todo el año en capital federal.
Ojota, que el desayuno no te lo desperdicio ni un día, eh. Si te lo sirven hasta las 10, soy la típica que cae con la lagaña a las 9:55 y embucha todo lo que puede (y si te descuidás te caigo con un tupper y me hago el almuerzo también).


Me gusta hacerme la listita de cosas a llevar, en la cual anoto hasta la mínima idiotez (tipo: plata) y a medida que las voy metiendo en la valijita les hago un tilde al lado.
Ultimamente opto por llevar la menor cantidad de ropa posible, como para pasarla lo más linyera que se pueda (cuando la remera me toma olor a rancio, recién ahí la cambio).


Me gastaría todos los ahorros en vacaciones y estaría contenta despilfarrando hasta el último centavo en posadas, choclitos en la playa y pulseritas de feria.


Lo jodido es volver. Indefectiblemente caigo en una depresión post-vacacional y quiero tirarme en el medio de Corrientes y Callao para que me pasen los autos por encima, fallecer y trasladarme en alma a ese lugar que tan feliz me hizo por unos días.

miércoles 23 de septiembre de 2009

CARA DE MONGA


Siempre me creí la excepción a la ley. La más copada, la que te entiende todo, no te hace ningún planteo y encima te da una palmadita en la espalda y te guiña un ojo. Falta que me guste el fútbol y soy ideal, una gloria, un lujo. ¡Fa, no puedo creer lo especial que soy!


Todo precioso hasta que caes en el pozo de la boludez (del cual te cuesta un huevo salir). Manoteás buscando alguna soguita para treparte, pero no aparece. Y mientras estás ahí adentro prendés una linterna y encontrás un montón de cosas que creías que no te pertenecían. Aparecen en un rinconcito reclamos sin mucho sentido, celos infundados y caprichitos tontos. No te gusta un carajo lo que ves, y tratás de patearlos, de esconderlos en algún lugar para que no los vea nadie jamás porque te averguenzan mucho y no los reconocés como propios.


En eso el switch se sale de posición "mujer cantada" y como por arte de magia aparecés en la superficie nuevamente.
¿Qué? No se de que hablás. ¡Si soy la más copada del mundo, querido!

jueves 17 de septiembre de 2009

CARA DE PUBLICIDAD


Soy de mirar mucha tele y suelo irritarme bastante seguido con las propagandas.

Por ejemplo, en todas las publicidades de artículos de limpieza sólo hay mujeres. La tarada trapeando los pisos, la boluda limpiando el inodoro, la infelíz lavando la ropa...
Que se entienda que los adjetivos calificativos van apuntados a que siempre las hacen parecer bobitas a las mujeres y no a que seas una gila por limpiar, eh.
¿Qué onda? Estamos en el 2009 y asumen que los hombres aún no se hacen cargo de ninguna tarea hogareña. Y los únicos hombres que aparecen en este tipo de publicidad son los supuestos sex symbols que te tiran el consejo del jabón en polvo, de copados que son nomás. Falta que el tipo este le diga a la mina, que lo mira con cara de sorprendida porque acaban de tocarle el timbre de su casa así de sopetón: "Se lava tan fácil que mientras me lavás los calzones, me podés hacer un petiso al mismo tiempo!". Salgamos de una vez de ese estereotipo horrendo.

Quilmes y su lavada de cerebro ya me hartaron también. Te felicito, sos re ocurrente y gastás un dineral haciendo propagandas multitudinarias, pero no hace falta que me la limes cada dos minutos con tu hitazo.

La que no logro entender es la propa de Pedigree en la que le hacen levantar caca de perro a una niñita inocente, poner cara de contenta, llevarse la pala lo más cerca de la cara posible y decir que la mierdita de su perro está más dura. Imaginense al director de la propaganda diciéndole a la chiquita "más cerca de la boca ponete el popó... si, así, casi lamiéndolo, muy bien!".

Cansa que te traten de pelotudo y quieran hacerte creer que un desodorante tenga "partículas de plata" que te sacan el olor a cebolla del ala.

Y con esta cierro porque puedo seguir párrafos y párrafos... Volviendo al machismo, ¿los hombres no se constipan? ¿U otra vez asumen que son tan inútiles que ni siquiera pueden ir al super a comprar el yogurcito?

miércoles 9 de septiembre de 2009

CARA DE PLAGA





Pocas cosas me tomo tan a pecho como matar a un mosquito que me revolotea cerca del oído cuando estoy durmiendo. En el momento en que me despierta el zumbido, se convierte en una lucha a muerte. Prendo las luces, me calzo los anteojos y escaneo el lugar hasta localizarlo. El me ve la cara de desencajada, sabe que no es joda, que no voy a parar hasta tener su sangre entre mis manos. Lucha por su vida, pero finalmente termina aplastado contra alguna pared (me encanta dejar esas manchas rojas, son como medallas, las exhibo con orgullo).


A las cucarachas las extermino sin bronca. No me producen absolutamente nada. Las mato y ya. Con una zapatilla, con una servilleta, es un trámite sin emociones. La araña cae en la misma categoría, quizá es apenas más divertido porque son más rapidonas.


Las ratas tampoco me joden tanto. Las puedo ver pasar tranquilamente en lugares públicos, hasta me da gracia cuando corren con sus patitas cortas. Otra joda es que se metan en mi morada. Ahí ya no sabría cómo deshacerme de ellas, porque sentirle los huesos a un bicho cuando lo matás, requiere de una sangre bastante más fresca. No podría matarla de un palazo, ponele. Quizá le pondría una trampita con queso gruyere (marca Día, que es mas barateli y lo que sobra me lo manduco yo).

El murciélago es un poco mas jodido porque nos saca la ventaja del vuelo. El murci pela alas y te gana. A ese lo cagaría a tiros por feo nomás.


Y el que quisiera que desaparezca de la faz de la Tierra es el sapo. Maldito sapo inmundo. Se que no va a correrme, y si lo intentase no lo lograría (si no le gano a un sapo, que alguien me mate). Los veo y se me erizan los pelitos del brazo de la impresión, se me llenan los ojos de lágrimas del asco. Y tan irónica es la mente, que soy consciente que son los mismos anfibios asquerosos los que me ayudan a combatir a los mosquitos que tan nerviosa me ponen. Así y todo los detesto.

martes 18 de agosto de 2009

CARITA DE BEBE


¿Quién no quisiera ser un bebé y ser consciente de ello? Ser un bebito de padres que te adoran y te festejan cada una de las gansadas que hacés.

Apenas nacés te viene a conocer la gente y ya de movida les pedorreás encima. "Ay, se tiró un pedito, que divinor".
Imaginate si ya estás entrado en años y hacés lo mismo al primer encuentro con alguien... te tildan de esfínter flojo y de desadaptado social. Cruz de por vida.

Te cagás encima. Viene corriendo tu mamita y te limpia el anito, te lo perfuma y hasta le da un besito. A todo esto te sonríe con excremento verde entre sus manos, nada le quita la felicidad.
Si sos varón y tenés puntería, hasta podrías mearle la boca y ella se deshacería en risas.

De repente te da hambre a las 3:32 am y gritás cual chancho degollado y tu papá (hoy le toca a él) corre a la cocina con los ojos casi cerrados a calentarte la mema.
El pobre infeliz te alimenta, calma tu llanto desconsolado y le agradecés con un buen eructo en la oreja y un vomitito calentito en la nuca, con nata y todo.

Esperás ansioso el baño tibio de todos los días. !Qué divertido verte flotar los rollitos entre los patos de hule!
Tus papis te secan, te ponen la ropita limpia, la colonia con olor a ángel recién caído del cielo, y ni bien se termina toda la perolata te hechás una caca tremenda que te llega hasta la cuarta vértebra lumbar. Tu mamita te sonríe y volvemos a empezar...